27/7/07

¡Mosquis!

Película: Los Simpson: la película.
Dirección: David Silverman.
Guión: Matt Groening.
Reparto: Homer Simpson, Bart Simpson, Marge Simpson, Lisa Simpson, Russ Cargill, Ned Flanders, Abraham Simpson, Arnold Schwarzenegger, Maggie Simpson, Spider Cerdo/ Harry Popotter.


Veinte años hace que nacieron los Simpson, la familia más mítica de la historia de la televisión y, ahora, del cine. Cuando supe que iban a sacar la película, como creo que ya comenté en una entrada previa, crucé los dedos para que Homer no tuviera que salvar al mundo; bueno, pues tiene que salvar al mundo. Mejor dicho, a Springfield. De salvar al mundo se encarga ya el presidente de los Estados, Arnold Schwarzenegger (para el que no hubiera caído, como yo, queda clarísimo que el personaje de Rainier Wolfcastle está basado en él; ni aparece en la peli, supongo que para que no haya confusiones).



He aquí el argumento, en líneas generales, omitiendo las historias de Bart o Lisa. El lago de Springfield está contaminado, eso siempre lo hemos sabido. Pues bien; con tanto verter residuos tóxicos, basura y cadáveres, está a punto de convertirse en un peligro para la seguridad nacional. Lisa consigue que se prohiba tirar mierda al agua. Ajeno a todo está el gran Homer, que ha adoptado a un cerdo como mascota (luego hablo de él, que tiene miga el jodío). El porcino ser ha producido en dos días excrementos suficientes como para alimentar a cien clientes obesos del McDonalds, así que en algún sitio tiene que tirar tales defecaciones. Por supuesto, este sitio será el lago; al colapsarlo de sustancias tóxicas, el presidente, manipulado por el presidente de la EPA (Empresa de Protección Ambiental, creo que era), decide aislar Springfield del resto del país. Y, aparte de las campanas gigantes, ¿qué mejor forma de aislar un pueblo hay que utilizar una cúpula irrompible descomunal?

Debo decir que la película es buena, mejor de lo que había esperado. Supuse que sería como un capítulo largo de las infumables (comparadas con las primeras) últimas temporadas. Pues no: es como un capítulo largo de las temporadas intermedias, aquellas en que los capítulos empezaban a perder calidad pero aún tenían chispa, poco después de la muerte del tremendamente llorado Carlos Revilla, doblador original de Homer. Sigue las líneas generales de los capítulos, es decir, un tercio del metraje va por un lado, después el argumento pega un giro en el segundo tercio y en el tercero se concluye la cosa.

Aquí, el primer tercio es soberbio. Empezamos con Rasca y Pica (la verdad es que empezamos con el siempre impagable Ralph tarareando la musiquilla de la Fox), muy a su estilo; en un par de minutos sabemos por Homer que estamos viendo una película de dichos dibujos, y el absoluto protagonista de Los Simpson insulta a todos los espectadores por pagar por ver en el cine algo que pueden ver en casa. Chiste fácil, pero genial. Después de que, en la iglesia, el abuelo (que sin la voz antigua no hace demasiada gracia) pronostique los terribles acontencimientos que están por llegar, Homer y Bart disputan a ver quién es más macho, y Homer, después de unos cuantos golpes obligados, acaba retando a Bart a patinar desnudo. Bart acepta, claro. Esta escena nos regala mi frase favorita de la película; cuando el segundo protagonista de la serie pasa por delante de Ralph, éste suelta: "Ahora me gustan los chicos". Tremendísimo. Pero, poco después, mientras pasa por una valla con un hueco a lo ancho, tenemos una imagen, a mi parecer, de mal gusto y totalmente fuera de lugar: la cola de Bart. Joder, si quiero verle la polla a un niño de dibujos animados (y que ese Dios en quien no creo me libre de ello) me veo un capítulo de Chinchán.


Después de que Homer traicione a un Bart detenido, ambos se van a comer al Krustyburger, donde un simpático gorrino rueda un anuncio. Homer, al saber que van a matarlo, se lo lleva a casa. El personaje del cerdo protagoniza dos de las mejores escenas de la película: la de Spider-Cerdo y la de Harry Popotter. Espectaculares. Lo malo es que, después de que Homer la líe, el cerdo desaparece, los Simpson abandonan el pueblo y con él a todos sus habitantes y, aunque la mayoría tienen un par de momentos gloriosos, casi ni vemos a otros; que se me ocurran ahora, el director Skinner, uno de mis personajes favoritos, que sólo sale sujetando a la Karapapel unos segundos, y Hans Topo, que es atropellado, y ahí acaba su aparición.


El segundo tercio de la película resulta bastante coñazo. La bajada de nivel coincide, cómo no, cuando al argumento le consumen los aires de grandeza tan anodinamente típicos en las adaptaciones cinematográficas de dibujos animados. Apenas si hay un par de puntazos, como los animalicos del bosque quitándole la ropa a Homer a lo Bella Durmiente (¿era ésa la de los enanitos?), con un Bambi asustado por el acto sexual, o la familia sospechosamente parecida a los Simpson y detenida en su lugar (algo parecido ya vimos en la serie, con el señor de incógnito), y, por supuesto, ¡Tom Hanks!. Luego, a algunos les hace gracia Bart borracho. A mí no. Luego, en el tercer acto, la película mejora con respecto al segundo, aunque los tráilers perjudican una de sus escenas más graciosas: la del trineo. Además, ya casi al final, Homer y Bart intentan de nuevo la garganta de Springfield, y ¿qué vemos al lado de un árbol? Los que la vayáis a ver, fijaos muy bien en eso. Un guiño a los primeros episodios que a mí me ha parecido muy bueno.

No se me ocurre mucho que decir. No puedo quejarme de las actuaciones, del guión ya he hablado, la dirección no sé cómo va en las pelis de animación. Bueno, los dibujos, las sombras y tal, se parecen más a Futurama que a Los Simpson, lo cual era necesario para una adaptación cinematográfica. La película resulta digna, descojonante en muchos puntos, pero, después de veinte años y de ocho o nueve temporadas redondas, queda la sensación de que nos encontramos ante algo desaprovechado con premeditación y alevosía, y que lo mejor que podemos hacer para disfrutar completamente de Los Simpson es esperar a que repongan por vigésima vez el capítulo en que Homer trabaja como guardaespaldas de Mark Hamill, o aquel en el que vuelve a la universidad. Por cierto, en los créditos hay algún que otro gag, y Maggie pronuncia su supuesta primera palabra. Supuesta porque su primera palabra real fue "Papá".


Valoración: 6,5/10.

16/7/07

Cómics de La Guerra de las Galaxias


Las últimas semanas he estado considerablemente viciado al Caballeros de la Antigua República, juego de rol muy interesante basado en el Lucasverso. Debido a esto me dio por buscar en Hintelnéz un cómic de dicha cosa del que en mis años mozos (sea hace tres o cuatro) sólo pude leer la primera parte; en la grandísima página Vagos.es, de la que no me bajo (guiño, guiño) series, películas et juegos, encontré un número impresionante de cómises, no tan solo el que buscaba. Así que, como considero el enlace bastante guay, lo dejo aquí abajo. Buenas madrugadas.

Cómics de Estar Guors.

11/7/07

28 mordiscos después

Película: 28 semanas después.
Dirección: Juan Carlos Fresnandillo.
Guión: Juan Carlos Fresnandillo, Rowan Joffe, Jesús Olmo, Enrique López Lavigne.
Reparto: Imogen Poots, Mackintosh Muggleton, Rose Byrne, Jeremy Renner, Robert Carlyle, Catherine McCormack, Harold Perrineau Jr.


Antes de nada: el título de la entrada es una puta mierda, ya, pero no se me ha ocurrido nada bueno. Hace unos cuantos años, cuatro, diría, nos llegó de la mano del irregular y siempre flipado Danny Boyle (Trainspotting, La playa, Sunshine) una película de "zombis" (comillas porque, para quien no lo sepa, en esta tienen un virus, no están muertos) que no sólo se basaba en la sangre, las huídas y las apariciones-sorpresa, sino que añadía algo innovador y genial: la lucha contra los propios humanos no-zombis, soldados en este caso.

28 semanas después insiste en el homo homini lupus, pero no llega al nivel de la primera. Ni se acerca. Es una película de zombis típica, con sangre, huídas y apariciones-sorpresa, y con soldados como enemigos de los protagonistas, pero en un nivel más cercano a Resident Evil 2 que a 28 días después. No estoy diciendo que sea tan horrible como esta, no sus alarméis. Es una buena película de zombis (que no de terror, aunque últimamente el terror no asusta una mierda), que supera a la mayoría aun sin llegar al nivel de El amanecer, con su dosis de adrenalina, sus tiros, su mucho, mucho fuego y, por supuesto, su sangre -sin retórica, ¿le puedes volar media cabeza a alguien con esa pistola?


Otro defecto de la película es su corta duración. Una hora y media se me antoja demasiado poco para una cinta que no arranca del todo (dejando de lado el soberbio inicio) hasta los cuarenta o cincuenta minutos, debido al típico periodo de calma del género que, sin embargo, en la predecesora apenas si existía. En cuanto a las actuaciones, tenemos a la desaprovechadísima Catherine McCormack (la degollada de Braveheart), a Rose Byrne, que últimamente se está mostrando muy adecuada para las películas de "terror", un papelito de Harold Perrineau Jr., el negro (afroamericano) de Perdidos, y a un Robert Carlyle sin muchas posibilidades de lucirse ya que, pese a lo que digan los carteles, no es el protagonista. Lo son los críos; la chica, Imogen Poots, está estupenda. De antología, por cierto, la escena del helicóptero. Los que la hayan visto sabrán cuál es, y los que no, cuando la vean se darán cuenta.


Valoración: 6/10.