15/5/07

Los susurros de Lost, descodificados

Supongo que todos los que hayan visto más o menos regularmente Lost/Perdidos sabrán de la existencia de los susurros, que Rousseau relaciona con los Otros en la primera temporada, pero que parece ser que son algo totalmente distinto, más relacionado, digo yo, con lo que ya sabemos los que hemos visto el 20 de la tercera temporada. Pues bien: ayer me enteré de que los susurros dicen cosas, no son simples sonidos para dar mal rollo. Parece ser que preveen cosas, y siempre que un personaje los oye -en un momento de tensión- hablan de él: Shannon, la niña no muerta de la autopsia del flashback de Eko, el propio Eko o, más recientemente, el gran Ben. Con este último están relacionados los susurros transcritos que os dejo aquí de ejemplo; son del capítulo 20, así que si no lo habéis visto, mejor no entréis, pero siempre podéis buscar otros de capítulos que ya hayáis videado en el Gúble. Hasta se pueden descargar, pero se entienden muy poco (a esto contribuye que estén en inglés) y dan un mal rollo tremendo.

Susurros del 3x20.

9/5/07

Vergüenza televisiva

Hace unas semanas anuncié, en mi primer A la hoguera, dedicado a ese personaje repulsivo que es Dani Martín, cantante de El Canto del Loco, que Cuatro iba a degradarse estrenando una serie protagonizada por este grandísimo gilipollas. Pues bien: la serie se estrenó ayer y, para confirmar mi teoría de que iba a tener éxito, Cuenta atrás consiguió un share de casi el 19%, siendo el estreno más exitoso de la cadena, y siendo tan vista como House, que la precedió. Qué equivocación la mía al pensar que situarla después de esta genial serie era un error, que nos demostraba las pocas esperanzas que Cuatro tenía en ella; ha conseguido quedarse con buena parte de los que vieron al doctor, fijo.



Entre La que se avecina, que consiguió un horriblemente alto share en su estreno (28,3%, que por suerte descendió a 19 en sus dos siguientes emisiones, pero lamentablemente no suficiente para ser cancelada), Los Serrano, que han perdido el poco sentido que tuvieron en su día, Los hombres de Paco y esta bazofia subhumana, más que nada, y aunque no la he visto, porque ha plagiado descaradamente elementos de House y Perdidos (sí, efectivamente: en el avance vi que el Gilipollas y los suyos encuentran una escotilla, y hay un plano desde sus caras hasta el fondo. Patético) y porque el memo este ni puede ser cantante ni actor por el mismo motivo: porque no sabe hablar. Coño, no vocaliza. Parece que tenga un polvorón en la puta boca. Pues eso, que con todas estas mierdas, la ficción nacional decae a ritmo vertiginoso. A mí lo que más me jode es el recuerdo del maltrato y cancelación de Vientos de agua, aquella gran serie protagonizada por los Alterio. Tengo entendido que la nueva temporada de Génesis ha sido buena, pero no la he visto, porque en mi casa se ve Aída, de la que últimamente no se salva ni el niño afeminado. En fin.

8/5/07

"Viviremos juntos eternamente"

Película: La fuente de la vida (The Fountain).
Dirección: Darren Aronofsky.
Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel.
Reparto: Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Cliff Curtis, Mark Margolis, Sean Patrick Thomas.


Hoy comentaré la última película de Aronofsky, director de las alabadas Pi y Réquiem por un sueño, hombre innovador y atrevido, cosa que nos demuestra definitivamente con The Fountain; ha realizado una obra totalmente original, algo nunca visto, a pesar del presupuesto relativamente bajo (35 millones de dólares) con que ha contado, por supuesto. Nadie en su sano juicio invertiría una gran cantidad de dinero en algo tan poco comercial, por amor al arte (nunca mejor dicho). De hecho, sólo se han recuperado 9 -en los Estados, supongo-... lo va a tener un poco mal este sensacional director para obtener un buen presupuesto, parece.

La semana pasada hablé de El buen pastor, que tardó siete años en rodarse, y veo muchos paralelismos entre las dos películas. The Fountain también ha costado lo suyo en poder ser rodada (creo que, curiosamente, han sido siete años), debido, además de lo arriesgado del proyecto, a que Brad Pitt y Cate Blanchett iban a estar en un principio en el proyecto -repitiendo como pareja tras Babel- pero se rajó Pitt, se rajaron los productores, a la mierda el presupuesto, a la mierda la acogida. Hugh Jackman y Rachel Weisz finalmente les sustituyeron, a mi gusto para bien, porque a la Blanchett la aguanto más bien poco. Pitt me gusta más que Jackman, pero prefiero la nueva pareja. El problema de esto ha sido, obviamente, la recaudación. No se recuperarán los 35 millones ni de coña, lo mismo que ha pasado con la nueva de De Niro: costó 108 millones, y parece que conseguirá en la taquilla estadounidense unos 45. Mala cosa, porque son dos grandes películas, lamentablemente incomprendidas por el gran público.


The Fountain
nos cuenta tres historias, separadas en el tiempo en un espacio de 1000 años: una en el siglo XVI, otra en la actualidad, y la última en el siglo XXVI. En la primera, un conquistador español es enviado por su reina a buscar la fuente de la juventud en territorio maya; en la segunda, un científico busca la cura para el cáncer cerebral de su mujer, una escritora; en la tercera, un hombre intenta salvar la vida de un enorme árbol, mientras una estrella está a punto de extinguirse. No comentaré la relación entre las tres historias, si bien desde antes de la mitad del metraje es bastante fácil de adivinar. La película carece de un misterio, una intriga que se podría haber conseguido, por la obviedad de estas relaciones. Sin embargo, lo pienso y no se me ocurre una buena forma de haber alargado más las respuestas.

Las tres historias giran en torno del personaje del hombre, interpretado por Hugh Jackman, enamorado que busca impedir la muerte (y hasta aquí puedo llegar). El director nos vuelve a presentar personajes devorados por una obsesión, pero el sensacional retrato emocional no es la virtud principal de The Fountain, sino lo que yo llamaría "arte". He leído, y me parece oportuno poner que estoy de acuerdo, que esta película se parece más a observar un cuadro que a ver una película corriente; además de que tiene gran cantidad de lecturas, es muchísimo más emocional e íntima de lo que estamos acostumbrados a ver, pero mucha gente no apreciará el torrente visual de sentimientos que se nos ofrece, considerándolo falto de sentido, o ridículo. Yo mismo opino que los momentos nirvana de la tercera historia son cutres y penosetes.


Considero que las tres historias están muy conseguidas y, aunque la del siglo XV me ha gustado más que la del XXV, podría decirse que esta primera está algo pillada por los pelos, y que aporta una dosis de aventura y acción a la película para, quizá, atraer a más público. Yo diría que universaliza los sentimientos de los que habla. Eso sí, a mí me ha gustado, a pesar de la algo extraña visión de nuestro país, y destacaría el final. Sublime.

Las actuaciones... bueno, Hugh Jackman es el único protagonista, y lo hace muy bien, consiguiendo su mejor papel (claro que hemos de tener en cuenta que sólo ha hecho tres películas buenas: ésta, Scoop y The Prestige. Puede que me deje alguna, no sé). Rachel Weisz, gran actriz, no tiene demasiada oportunidad de lucirse, ya que su personaje aparece más bien poco y en registros poco variados. Del resto, ninguno destaca negativamente, pero tampoco positivamente, porque llenan papeles que podría haber hecho cualquiera, sin importancia argumental. Quizá la mujer amiga de ambos protagonistas tiene algo de importancia, o el soldado de Hugh en el siglo XV, interpretado por Cliff Curtis, que hemos visto recientemente en Sunshine.


Valoración: 8/10.

30/4/07

¿Le pide usted explicaciones a Dios?

Película: El buen pastor.
Dirección: Robert de Niro.
Guión: Eric Roth.
Reparto: Matt Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, William Hurt, Tammy Blanchard, Eddie Redmayne, Robert de Niro, Billy Crudup, John Turturro, Michael Gambon.

Catorce años hace que el enorme Robert de Niro, líder de la lista de actores favoritos de tanta y tanta gente, dirigiera su ópera prima, la inolvidable Una historia del Bronx, en la que, basándose en un monólogo autobiográfico de Chazz Palminteri, narraba los años mozos de Calogero, habitante del Bronx, barrio conocido por el sobrenombre de "Hell's Kitchen" ("Cocina del Infierno"), la relación del chico con la mafia, el racismo y un etcétera de temas siempre interesantes y especialmente bien tratados.

A pesar de las pretensiones modestas de la cinta, fue elogiada como se merecía; sin embargo, hasta este mismo año no ha podido estrenar de Niro una nueva película: El buen pastor le ha costado doce largos años de trabajo. Y hoy, después de verla, comprendo por qué, pero pienso que no ha merecido la pena el sacrificio. Ahí voy.


El buen pastor habla sobre la fundación de la CIA a través de la historia de Edward Wilson, un estudiante de Yale, frío, calculador e inteligente, que pasa a ser reclutado por el gobierno para crear una organización de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Obsesionado e incapaz -por muchos motivos- de olvidarse de su trabajo, además de indispensable para sus superiores, le será imposible compaginar la vida laboral con la personal, creando una familia frágil y dispersa.

La película tiene a su favor dos factores, principalmente: la complejidad del guión y el extraordinario (tengo costumbre de poner adjetivos grandificadores, pero éste sí es bien merecido) reparto. Personajes muy trabajados, desde el protagonista, interpretado por un Matt Damon que me parece insistituible en el papel, si bien es un actor que nunca me ha gustado, hasta secundarios de lujo, como el propio de Niro en la piel del senador inválido encargado de crear la organización, hasta Pesci, con un cameo de escasa importancia argumental, al contrario que el que realizara en Una historia del Bronx, pasando por Alec Baldwin, John Turturro -que tengo entendido que en una escena violenta, de hecho creo que la única de la película, se partió de risa y se la contagió al director-, William Hurt o Michael Gambon, éste último interpretando quizá al personaje que más me ha gustado. Incluso la Jolie actúa bien, como los desconocidos Tammy Blanchard (la sorda) y Eddie Redmayne.


La historia no es de hecho una historia, sino todas las historias de veinte años en la vida del protagonista; es por esto por lo que se puede comparar El buen pastor con El padrino, además de la evolución del personaje principal, abocado a un destino irremisible, y la larga duración. Sin embargo, la duración no es tan agradecida por el espectador en ésta como en la obra maestra de Coppola (claro que muy poca gente puede negar con argumentos válidos que sea El padrino la mejor película de la historia); la película que nos ocupa es casi tan compleja como ésta, pero casi más complicada de entender debido a los constantes saltos temporales, más lenta y mucho más fría (es que la guerra era fría, coño), además de que la acompaña la sensación de "esto se parece a El padrino" en la mente, algo que sería terriblemente estúpido pensar visionando a los Corleone. Pero la CIA no es lo mismo que la mafia, sobretodo si no hay sangre.


El aspecto anecdótico que me toca comentar acerca de El buen pastor es lo mal conseguido que está en algunos personajes el paso de los años, sobretodo en Damon. En las escenas (no sé si flashforwards) al 61, a Baldwin se le notan las canas y las arrugas y a Angelina la piel del cuello le cuelga, pero Turturro, Crudup y Damon están, si uno no se fija bien, exactamente iguales que cuando interpretaban a jóvenes. Esto no sería un fallo excesivo si la línea temporal de la trama fuera recta, pero con los saltos que se producen, contribuyen a liar al espectador.

El buen pastor es una película interesantísima, muy bien ambientada, excepcionalmente interpretada y de una complejidad poco común, que necesita toda la atención del espectador (esto puede considerarse bueno o malo; personalmente lo veo bien, no me gusta dormirme viendo una película, aunque no salgan tías desnudas), pero su duración y su lentitud pueden hacer perder la atención de muchos, y probablemente la mayor parte de los espectadores no puedan comprenderla completamente con el primer visionado. Pero su excesiva sobriedad, su falta de emoción, además de la ya mencionado duración, no invitan precisamente al revisionado. En cualquier caso, es cine puro, y como tal merece ser elogiada.

Valoración: 7,5/10.

Madrid o el laberinto de la muerte

Este fin de semana he estado en Madrid, visitando a la familia, como en todo puente. Ésa es la razón por la que no me gustan los puentes, aunque supongo que el año que viene ya me libraré de los horribles viajes de siete horas en coche, o en tren, peor aún, si mi padre no libra. Bueno, no tuvimos mucho problema para entrar en la ciudad el día de la llegada (llegamos el sábado a media tarde, y hemos vuelto hoy lunes a media mañana. Calculad lo gilipollas que ha sido el desplazamiento); un poco de atasco, pero demasiado poco para ser día de puente. Pillamos bien la M-30 y de ahí a la casa de mis abuelos es poco camino.


Ayer por la tarde fuimos a visitar a mi tía, a un pueblecillo a más o menos tres cuartos de hora de la ciudad. Fue al volver cuando ocurrió. Mi padre, conductor nervioso e impaciente donde los haya, siguió una indicación que llevaba, en principio, al hospital del 12 de Octubre por la M-30. Cuál fue la sorpresa y el cabreo cuando descubrimos que en realidad, tras pasar por un túnel larguísimo, estábamos al lado del Calderón. Oséase, la hostia de lejos. Intentó mi pobre padre llegar a Usera, barrio de mis abuelos, pero curiosamente había obras por el camino. Tras meternos en una siniestra urbanización en la cual, al ver a cuatro treintañeros con polos Lacoste rosas, pantalones blancos cortos y pelo churretoso y engominado, no pude evitar soltar un "Sin pijos"; casi nos comemos el coche de un chino en prácticas, casi se hunde una rueda en un agujero. Al final, tras muchas vueltas e imprecaciones, llegamos a nuestro destino.

Para volver esta mañana -y cuando digo "mañana" quiero decir "cinco de la madrugada"-, suponía que no habría demasiado problema para llegar a la M-30 y salir de la destrozada Madrid. Ingenuo de mí. Otra media hora nos hemos tirado dando vueltas; al ver una señal donde ponía "M-30", supusimos que de ahí se podría elegir el sentido de la carretera. Nada. Para Toledo/Badajoz. Otra vuelta. Otro trecho sin asfaltar, con una grúa y de todo por ahí. Policía nacional tocando la huevada, la propia y la mutua. Al final, mi hermano ha conseguido ver un cartel minúsculo donde ponía "M-30 Barcelona" (yo no, yo iba sin gafas y además estaba ocupado intentando dormir usando el método Schopenhauer); costaría aún muchas horas llegar a casa, pero lo habíamos logrado: éramos libres.

Moraleja: si pensáis ir a Madrid... ¡NO! Por lo menos no en coche. Gallardón, por el amor de Dios. Un poco de respeto. Si no haces bien las obras, por lo menos SEÑALIZA bien. La virgen.

28/4/07

Burn, sunny, burn

Película: Sunshine.
Dirección: Danny Boyle.
Guión: Alex Garland.
Reparto: Cillian Murphy, Chris Evans, Cliff Curtis, Hiroyuki Sanada, Rose Byrne.

El futuro. No tengo muy claro cuándo, pero que es el futuro, fijo. El Sol se apaga. La última esperanza de la humanidad es enviar por segunda vez (tras un misterioso fracaso siete años atrás) una tripulación a intentar crear una estrella dentro de la estrella, mediante la detonación de una bomba en su interior. Última esperanza, porque la bomba está hecha con todo recurso fusible de la Tierra. En un principio, todo va bien, e incluso se llega al destino con una semana de antelación; pero los tripulantes de la Icarus II reciben una transmisión de la Icarus I, lanzada al espacio siete años atrás...


Lo cierto es que Danny Boyle no ha remontado desde Trainspotting. De hecho, creo que más bien esa cinta fue un momento de súbita genialidad; eso, o cuando el director se pasó al cine comercial destruyó su nivel. Véase, como ejemplo clarísimo, La playa. Aunque cuestión de presupuesto no es: esta película que nos ocupa ha costado tan sólo diez millones de euros, una cifra risible para cualquier obra de ciencia-ficción (muchas veces, como aquí, mezclada con terror barra intriga) actual. Ejemplo de presupuestos ajustados pero bien aprovechados, sí.

Como decía, Boyle no ha hecho nada especialmente remarcable desde su tremenda película de yonkis, protagonizada por el exhibicionista Ewan McGregor. Sunshine no es tampoco nada del otro mundo, pero merece la pena verla (en el cine, siempre en el cine, que las películas de efectos especiales no tienen nada si se ven en una pantalla de ordenador), porque es de lo mejor que hay en cartelera, porque es espectacular y, sobretodo, porque es agradable de ver, entretenida e intrigante, y por tanto no aburre en ningún momento.


Nos encontramos con una tripulación muy típica, como todas las del género. Como en bastantes otros aspectos, recuerda bastante a Alien, el Octavo Pasajero. Tenemos al capitán Kaneda, interpretado por Hiroyuki Sanda, el samurái borde de El Último Samurái; a Harvey, oficial de comunicaciones, nervioso y egoísta; a Mace, ingeniero, siempre enfrentado a Capa, físico, personaje principal; a Cassie, piloto, típica floja; a Trey, oficial de navegación; al psicólogo Searle (curiosa la visión de la psicología futurista), verdadero conductor de la acción, y a Corazón -sí, se llama así. Al principio pensaba que era un mote cariñoso, o algo-, encargada del oxígeno. Como cabe esperar, van cayendo uno a uno, siendo algunas de las muertes (y lo que pasa con alguno de los cadáveres) verdaderamente impactantes. Las actuaciones son bastante buenas; destacaría al protagonista, y a Cliff Curtis, que interpreta al psicólogo.


La película parece más un homenaje a obras del calibre de 2001: Una Odisea en el Espacio o la ya mencionada Alien que un intento de aportar nuevas ideas al cine de ciencia-ficción espacial, tan estético ya. Pero repito: Sunshine es muy interesante, un thriller notable, y es mejor ver un thriller espacial que una parida ambientada en un motel de carretera, o un puticlub de Bratislava.


Durante la mayor parte del metraje, la trama transcurre sin altibajos, en un nivel de tensión casi constante. La inamovible y necesaria presentación de los personajes es aquí breve y concisa; en cuanto empiezan a pasar... cosas, el espectador se mantiene en vilo, preguntándose quién palmará aquí, o a ver si pasa algo con tal objeto (salen unas fotos por ahí, sí; lo digo porque uno de los que vino conmigo a verla creía que veía visiones), añadiendo, además, un tono de intriga que, a pesar de lo mucho que promete, es el encargado de rebajar considerablemente la nota global de Sunshine, creando un final absurdo, indignante y mal resuelto, mal rodado y difícil de seguir, que parece destrozar el resto de la obra.

Valoración: 6,5/10.

20/4/07

Hasta que el cuerpo aguante

Anoche fui a un concierto de Mägo de Oz, mi primer concierto (pagando y por gusto, se entiende). Grupo emblemático donde los haya, importa poco que no sean excesivamente originales o que otros les den mil vueltas: Mägo es Mägo, que inició en el Rock a los de mi generación (en mi caso fue el segundo grupo; el primero fue Tierra Santa. Sí, qué cosas), que sabe llegar a todos los públicos, como pude comprobar: una mezcla extrañísima de gente se encontraba en la Farga de l'Hospitalet para ver y oír tocar al grupo, habiendo desde críos de doce o trece años hasta gente de cuarenta y tantos, como la madre de un conocido mío de mi edad, con la que me tope por allí.


El extraño grupo de punk-hardcore-rap-etcétera Onassis' Day (qué descojono me pegué cuando dijeron que llevaban doce años en la música) fue el encargado de precedir lo bueno de la velada, que empezó fuerte, con un T'esnucaré contra'l bidé poco cantado por el público, pero mejor que El paseo de los tristes, que debía abrir el concierto. El micro de Jose Andrea no funcionó demasiado bien, pero poco importaba: su voz casi ni se oía. Yo sí, porque estaba más o menos en la fila octava -delante mío casi todo eran chavalillos, y algún chungo que se les había colado sin que ninguno opusiera resistencia. Casi todo el mundo -yo incluido, por supuestísimo- se sabía las letras de todas las canciones; El que quiera entender que entienda, clásico no programado y que agradecimos muchísimo que tocaran, La costa del silencio, la maravillosa El lago o La posada de los muertos (durante la cual levanté el brazo sin entusiasmo, porque le tengo bastante asco) fueron los temas más cantados/gritados, y el clímax de la noche fue, sin duda, La fiesta pagana, que no necesita ningún comentario. Quizá no sea la mejor del grupo, pero sí su esencia.

Aunque grandes temas que en principio no iban a sonar sí lo hicieron (El que quiera entender que entienda y el Jesús de Chamberí, que recuerde ahora), eché de menos que sacaran del set list Hasta que tu muerte nos separe, y que no añadieran Satania o Diabolus in musica. Personalmente me molestó que no tocaran El peso del alma, de Andrea; no porque me guste, sino al contrario. Me parece una deshonra para el tema original, la insuperable Glory to the Brave de HammerFall, y tenía pensado cantar el "Nothing on Earth is forever, but none of your deeds were in vane", etc.; uno de los nuestros llevaba una sudadera de HammerFall para levantarla al sonar. En fin, supongo que en los conciertos anteriores de la gira la canción fracasó.

Da igual, como digo, que Mägo de Oz no sea un grupo de la calidad de otros españoles, como Saratoga -mi favorito-, Barón Rojo o Beethoven R; ninguno de ellos ha conseguido llegar al público como Mägo. Puede que tengan muchos fans de una edad demasiado corta como para estar de acuerdo con sus ideologías, pero -y esto vale la pena remarcarlo- esos críos son, ante todo, fieles.

18/4/07

1500 VISITAS

El Blog llega a las

1500 VISITAS

Gracias a los que buscan imágenes de 300. No por otra cosa.

Se rodará "La materia oscura"

Buenos mediodías. Buscando información sobre la filmografía de Nicole Kidman, he encontrado algo que me ha sorprendido muy positivamente: la trilogía La Materia Oscura, escrita por Philip Pullman, será lleva al cine por Chris Weitz, director, de momento, de un par de comedias basureras. La primera parte, Luces del Norte (The Golden Compass originalmente) llegará a las pantallas este mismo año. Le seguirán La Daga y El Catalejo Lacado.


Esta trilogía nos habla de Lyra Belacqua, una niña que vive en un buen colegio del Oxford de una realidad paralela, donde los humanos tienen una conciencia en forma de animal (daimonions, basados en el daimon de Aristóteles, creo que era), hay brujas, los osos polares hablan, hay varios mundos a los que se accede mediante puertas (a partir de La Daga, eso sí).

Lyra montada en Iorek Byrnison, el oso polar.

La Materia Oscura es una excelente saga de fantasía mágica, no del todo recomendable para niños, sí para preadolescentes. La leí con doce o trece años, y me encantó, y sigue siendo, de hecho, parte de mi lista de libros favoritos. Creo que la releeré, ahora que sé que se harán las películas. Recuerdo que hasta escribí una continuación a la trilogía, donde hasta había sexo y todo. Molaba, pero la perdí en un traslado de datos. Lástima. Eso sí: que nadie se espere una nueva Narnia. Es una historia bastante, bastante trágica en algunos puntos, y dura en otros. Creo que se puede comparar más a esta que han sacado hace poco, la de Terabithia, aunque no la he visto, sólo he leído alguna cosilla.

A lo que iba. Espero bastante de la película, ya que al menos el reparto, encabezado por la niña Dakota Blue Richards, es impresionante: la ya mencionada Nicolasa interpretará a la, en un principio, misteriosa Señora Coulter, y Daniel Craig al tío de Lyra, lord Asriel, grandes personajes ambos. Mejor opción Craig que Paul Bettany, enorme actor pero que sin embargo no pega para el papel, aunque en un principio iba a hacerlo él.

Blue Richards y Kidman.

No tengo costumbre de ver películas de fantasía infantil, pero ésta la veré sin falta. Y recomiendo a todo el que guste de la fantasía que lea los libros.

Vídeo de producción.

15/4/07

El otro lado del patriotismo

Película: The Shooter (El Tirador).
Dirección: Antoine Fuqua.
Guión: Jonathan Lemkin (novela: Stephen Hunter).
Reparto: Mark Wahlberg, Michael Peña, Danny Glover, Kate Mara, Elias Kotteas, Ned Beatty, Rhona Mitra.

Bob Lee Swagger es un francotirador de élite del ejército de los Estados Unidos, un verdadero patriota, un hombre que cree en el gobierno de su país y en sus decisiones. Sin embargo, durante una misión aparentemente tranquila en Etiopía, su amigo y compañero Donnie (interpretado por Lane Garrison, Tweener en Prison Break) cae en el inesperado ataque de un helicóptero. Swagger se desengaña de todo lo que había creído, pierde la fe y se aparta del mundo durante tres años, hasta que dos oficiales le piden que ayude a evitar el asesinato del presidente. Swagger no prevee la emboscada.


Cada muy poco tiempo llega a los cines una película sobre soldados -especialmente marines- de élite, muchas veces retirados. El mes pasado, sin ir más lejos, John Cena, estrella de la RAW, debutó en la gran pantalla con The Marine (creo que aquí es Persecución Extrema, título original donde los haya). Mucho tiro, mucho héroe solitario, mucha conspiración. Muchísimo patriotismo.

El Tirador no se aleja, en lo formal, de lo que es común en su género. Técnicamente no destaca sobre la mayor parte de las películas de acción, puesto que en la época en que nos encontramos es difícil superar el grado de realismo estándar. Los disparos, el fuego y la sangre no son más reales que en otras películas, sino que son iguales. Ocurre básicamente lo mismo con las persecuciones, que por suerte son pocas, y con la trama general.

Es esta una película tan entretenida como cualquiera protagonizada por Denzel Washington. La acción no cansa, generalmente. Lo que hace que The Shooter supere al resto de películas de su estilo es, principalmente, la visión del patriotismo que presenta. Bob Lee (pronunciado "Bóbli" en la película) es un personaje interesante, patriota puro desengañado, con las convicciones por los suelos, sin nada por lo que vivir. Sin embargo, y a pesar de que odia a los oficiales y al gobierno, en cuanto le piden que ayude a impedir el asesinato del presidente, acude: puede estar frustrado, puede sentir deseo de venganza, pero ama a su país, por suerte, sin caer ya en la tediosa y repugnante adoración por la bandera, tan conocida.


Sin embargo, el personaje, que podría haber dado mucho de sí y está aceptablemente interpretado por Mark Wahlberg, reciente nominado a un Oscar por Infiltrados, se queda en la superficie, y el análisis de su filosofía y sus luchas mentales no son reveladas al espectador más que a grandes rasgos. Supongo que en la novela en que se basa la película -escrita, por cierto, por un crítico de cine del New York Times- todo está mejor tratado. El desprecio por la ley injusta del protagonista nos regala, eso sí, un buen final, con un baño de sangre de categoría.

Ejemplo de oportunidades desaprovechadas pero con un discurso moralmente aceptable, en contraposición a muchas otras obras del estilo, The Shooter supone una muy recomendable opción para aquél que quiera ver una película de acción.

Valoración: 5,5/10.